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La saturación sanitaria y sus efectos en el sistema médico

Desde su expansión en España, el COVID-19 no solo ha confinado a los ciudadanos debido a un estado de emergencia en el país sin precedentes, sino que ha llevado al límite de sus capacidades a muchos centros sanitarios.

La pandemia genera un gran número de afectados, un porcentaje de los cuales requiere ingreso hospitalario e, incluso, los casos más graves necesitan cuidados intensivos. Una situación que ha desbordado completamente las previsiones establecidas y que está llevando a los hospitales a reconvertir todo el espacio posible en zonas donde atender a estos pacientes.

Un escenario que no solo se vive en España, sino a nivel mundial. La raíz del problema no reside en la letalidad del virus en sí, sino en su rápida transmisión que está desbordando tanto instalaciones, como equipamiento y personal.

La gráfica extraída del artículo ‘Coronavirus: El Martillo y la Danza’, en relación a la disponibilidad de Estados Unidos de camas para asistir a gente en cuidados intensivos vs. las personas que necesitarían esos cuidados, ilustra esta situación:

A esta coyuntura hay que sumar todo el personal de apoyo que se requiere para poder mantener la actividad sanitaria en todos los niveles, así como la necesidad de salvaguardar la seguridad de todos los pacientes que requieren atención por otras muchas causas diferentes al virus.

Estos tres factores han supuesto un cambio en el paradigma médico rompiendo todas las planificaciones sanitarias a corto y medio plazo. Y es que descongestionar los centros médicos es una prioridad ineludible, para lo cual se han debido aplazar y cancelar todas aquellas consultas y procesos que no son vitales.

▶ La mayoría de los centros de salud de Atención Primaria han sido clausurados, de modo que el personal pudiera apoyar en los hospitales, o solo se puede acceder a ellos con urgencias o mediante atención telefónica.

▶ En el caso de los hospitales, desde que comenzara la expansión de este nuevo tipo de coronavirus SARS-CoV-2, se han aplazado operaciones demorables, aquellas de patologías o problemas que no presentan cuadros de gravedad, así como visitas de especialista o pruebas no urgentes.

De este modo se pueden evitar posibles contagios por asistencia al centro, disponer de camas extra (que se reservaban para otros menesteres) para los pacientes que necesitan aislamiento y tratamiento y, además, liberar a ese personal, tanto para apoyar como para reservarlo en caso de que los sanitarios requieran relevo por contagio o prevención.

Consecuencias que supone este paréntesis médico

Sin duda, las consecuencias más visibles se dan a causa de los aplazamientos de las operaciones no urgentes que inciden directamente sobre las listas de espera.

Hasta el momento, uno de los principales objetivos sanitarios era reducir las listas de espera y, por tanto, mejorar la atención a los pacientes.

Según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad a nivel nacional ese objetivo no se había visto cumplido en los últimos meses, habiendo 87.000 pacientes más en lista de espera y pasando de 93 a 115 días de espera de media.

Estas cifras analizadas por Comunidad Autónoma mejorarían en algunas regiones como Madrid, donde la espera sería de 46 días, La Rioja (47) o el País Vasco (49). Mientras que los peores datos se observaban entonces en Andalucía, con una media de 164 días, Castilla-La Mancha (149) o Cataluña (146).

En total, en España, en base a esas últimas estadísticas ofrecidas, 671.494 pacientes aguardaban una intervención, es decir, de cada 1.000 habitantes, 14,85 estaban en lista de espera hospitalaria. Una demora que se hace extensible a todas las especialidades, incluso en aquellas más delicadas e importantes como Neurocirugía (153 días de espera), Angiología y Cirugía Vascular (99 días) o Cirugía Pediátrica (132 días).

Unos datos poco positivos que no se estaban dando solo en España, sino en toda Europa, tal y como muestra el gráfico a continuación extraído de Euro Health Consumer Index (EHCI):

El 1.00 significa que más del 90% de los pacientes espera menos de 90 dias para recibir tratamientos, mientras que la puntuación de 3.00 más del 50% de los pacientes espera más de esos 90 días. En esta muestra de 35 países europeos, todos superan la puntuación de 1.00.

Estas cifras tan poco alentadores que, sin duda, tras todas las cancelaciones y cambios de fecha llevados a cabo durante los días en los que el COVID-19 copa los hospitales, serán incluso mayores, tanto en número de días de espera como en pacientes.

Una situación para la cual, en España, algunos partidos políticos han propuesto medidas como impulsar una ley nacional para fijar tiempos máximos de respuesta. No obstante, por el momento, no se plantea llevarse a cabo.

¿Cómo recuperar la normalidad sanitaria?

Pese a que todavía no se conocen fechas de estabilización para la pandemia, es cierto que en algún punto se alcanzará el equilibrio entre afectados y capacidades sanitarias y, por tanto, la sociedad podrá retomar cierta normalidad, así como el sistema médico.

Sin esas medidas específicas anteriormente planteadas, recuperar esa normalidad será un reto para los hospitales.

Un desafío que pasa por mejorar la productividad de los procesos quirúrgicos. Un rendimiento que no debe exigirse a los sanitarios, tras todo el esfuerzo que están realizando en la actualidad, sino que debe recaer en la misma optimización de esos procedimientos para que sean lo más eficiente posible tanto para profesionales como pacientes.

Es, precisamente en ese aspecto donde la tecnología vuelve a ser el gran aliado.

España, Europa, el mundo en general, está sufriendo una situación sin precedentes en la historia moderna. Una crisis que pone en relieve la importancia de la sanidad, la magnitud de sus carencias y el esfuerzo de todo el personal médico para suplirlas. Esta coyuntura debe hacernos replantearnos cómo regenerar y evolucionar el sistema médico con herramientas que pueden suponer un papel fundamental, como son la digitalización y la automatización de procesos.

En este punto es clave contar con un sistema como ORVital de la plataforma MYSPHERA. Una solución bluetooth, basada en tecnología de localización en tiempo real (RTLS) que permite tanto la visualización de procesos quirúrgicos como la optimización de los mismos.

¿Cómo se realiza una gestión tan compleja y exigente?

✔Manteniendo un control absoluto de todos los procesos y sus estados (retrasos, cancelaciones, etc)
✔Automatizando tareas que permitan una coordinación entre todo el personal sanitario (enfermeras, médicos, celadores y personal de limpieza)
✔Conocimiento del estatus de cada paciente y su comunicación directa a los diferentes participantes del proceso (profesionales sanitarios y familiares)

ORvital es un sistema que ha optimizado el rendimiento quirúrgico de varios hospitales de referencia europeos en más de un 10% y que en última instancia tiene como principal objetivo la satisfacción tanto del personal sanitario como de pacientes y familiares.

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