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Entrevista La Razón | 31.10.2021

 

 

“Hay mucho camino por recorrer para convertir la digitalización sanitaria en una realidad”

 

 MYSPHERA surge de la necesidad que tienen los gestores sanitarios de medir de manera veraz y confiable los procesos de sus hospitales para mejorarlos y, así, conseguir la máxima eficiencia con los recursos que tengan disponibles. Por eso, han puesto toda su experiencia, conocimiento y tecnología al servicio de los profesionales sanitarios para automatizar, simplificar y agilizar los procesos más complejos de una organización sanitaria. Todo ello basándose en su sistema de localización de pacientes en tiempo real para centros hospitalarios.

Su objetivo final es liberar, a través de sus soluciones, a los profesionales sanitarios de las labores que les impiden centrarse completamente en la atención del cliente. Lo hacen generando tareas de forma automática en tiempo real, midiendo los procesos para liberar tareas administrativas y ofreciendo los datos necesarios para la toma de decisiones.

 

▸Desde la pandemia, el sector sanitario se ha visto obligado a utilizar soluciones digitales. Con la ‘vuelta a la normalidad’, ¿crees que esta tendencia continuará?  

 

Sí, pero con diferentes matices. Las soluciones digitales fueron una de las mejores armas en la gestión sanitaria de la pandemia. En realidad, en su mayoría se utilizaron soluciones sencillas, muy maduras desde el punto de vista tecnológico, pero que no se habían adoptado masivamente en el sector, como es el caso de las teleconsultas. No obstante, creo que fuimos demasiado optimistas al creer que ese primer atisbo de transformación digital se haría de forma rápida, profunda y duradera.

El proceso, aunque se ha acelerado y parece irreversible, va mucho más lento de lo necesario y, además, no es homogéneo. Hay Comunidades que están apostando mucho más fuerte que otras. Está siendo costoso de impulsar por algunas administraciones y, además, las dinámicas de toma de decisión no han cambiado sustancialmente. La digitalización y el refuerzo de la sanidad debería ser la primera prioridad de cualquier administración, y sólo tenemos que ver el porcentaje de fondos de recuperación europeos NextGen que se prevé destinar a la mejora de la sanidad en España para ver que aún hay mucho camino por recorrer para convertir la digitalización sanitaria en una realidad.

 

▸Ahora que la pandemia remite, ¿qué carencias del sistema sanitario pueden mejorarse a través de la digitalización?

 

Poniendo un ejemplo claro, uno de los principales problemas de nuestra sanidad es el aumento de las listas de espera, tanto quirúrgicas como de pruebas diagnósticas. Y, además, una alimenta a la otra, puesto que un retraso en los diagnósticos ejerce de tapón en la lista de espera quirúrgica que se va a seguir incrementando, incluso cuando los hospitales recuperen su actividad normal previa a la pandemia. Esto no solo afecta a la salud de los pacientes, sino también a los profesionales sanitarios.

Ahora, que la pandemia da un respiro, es momento de que la industria aporte soluciones capaces de apoyarlos y liberarles de tareas de no valor. Y, por parte de las autoridades sanitarias, de centrarse en mejorar la eficiencia en áreas clave como el bloque quirúrgico o urgencias.

 

 

“Gracias a la tecnología de MYSPHERA, el número de intervenciones aumenta un 15% y el tiempo de ocupación de los quirófanos mejora un 12%”  

 

▸¿Y cómo consigue MYSPHERA reducir, precisamente, las listas de espera?

Empezamos por medir de forma automática el flujo de los pacientes. Gracias a nuestras pulseras basadas en tecnología Bluetooth somos capaces de localizarlos en todo momento y conocer su estado dentro del proceso clínico. Solo con obtener estos datos reales y de forma automática, ayuda a analizar los puntos de mejora dentro del flujo y tomar mejores decisiones en tiempo real.

Nuestro siguiente paso fue incidir en el proceso clínico generando tareas automáticas para mejorar la coordinación de los diferentes equipos de trabajo. La mejor forma de explicarlo es con un ejemplo: cuando un paciente entra a la sala de preparación, su localización se actualiza en tiempo real y el sistema notifica al equipo de enfermería que hay que prepararlo para quirófano. A su vez, cuando esto ocurre, si el quirófano está preparado para recibir al paciente, se genera una tarea de traslado para los celadores. Cuando el paciente entra el quirófano se mide verazmente el momento en el que esto ocurre y la duración de la intervención. Una vez finaliza la cirugía, y el paciente sale de quirófano, se genera otra tarea al equipo de limpieza para que prepare de nuevo el quirófano para el siguiente paciente.

 

▸En cuanto al impacto en las listas de espera, ¿qué resultados habéis obtenido con esta solución?

 

Tras un año de funcionamiento, el número de intervenciones aumenta entorno a un 15% y el tiempo de ocupación de los quirófanos mejora en un 12%. Según nuestros clientes, es el equivalente a “un año de 13 meses con respecto a periodos anteriores”. Tenemos ya numerosos casos de éxito que así lo atestiguan.

 

¿Qué hace falta para que soluciones como la vuestra se desarrollen e implanten en más hospitales del país?

 

Nosotros no nos podemos quejar mucho, porque ahora mismo estamos implantando en un gran número de hospitales, tanto en España como en otros países de Europa. Pero es necesaria una adopción masiva o corporativa.

Lo primero que hace falta es una clara apuesta por este modelo de digitalización por parte de las distintas administraciones y asignarles el presupuesto necesario.

Esto ahora mismo es factible gracias a los fondos europeos, pero para mí es igual, o más crucial, a medio plazo evolucionar a los modelos de contratación basados en el valor aportado. El modelo de adquisición de tecnología por parte de los organismos públicos necesita reformarse para adecuarse a la evolución tecnológica y acercarse hacia un modelo basado en el valor y en el impacto. Muchas veces, los contratistas buscan o evalúan la pura tecnología, como si por sí misma fuera a generar un impacto. Y la tecnología puede usarse bien, usarse mal o, simplemente, no usarse. Hay que evolucionar a contratos más justos, tanto para la administración como para las empresas innovadoras, que eviten el intrusismo ante contratos públicos de soluciones mucho menos orientadas al valor para el usuario final y que, a la postre, hacen mucho daño al prestigio del sector. Hay que evitar dar cancha a soluciones que vienen de otros sectores buscando el dinero de los contratos, pero que difícilmente son capaces de aportar soluciones reales al sistema sanitario porque no se diseñaron para ello. Lo necesario es primar el valor realmente aportado, e invertir en las soluciones que aportan una mejora real y de impacto, y no simplemente una tecnología per se. Digitalizar la sanidad es mejorarla gracias al apoyo de la tecnología, no adquirir tecnología que termine en una inversión inservible.

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